Seguridad Vial: «Mejorarla es una tarea que incumbe a toda la sociedad»

Seguridad Vial: «Mejorarla es una tarea que incumbe a toda la sociedad»

España es el tercer país de la Unión Europea con menor tasa de fallecidos en accidentes de tráfico por cada millón de habitantes –37 frente a los 50 de la media de la UE–. Algunas de las medidas implementadas durante los últimos años han resultado eficaces. Pero mientras haya víctimas, existirá margen de mejora. ¿Qué debe hacerse?, ¿cómo aumentar la seguridad en las carreteras?

«El objetivo de la DGT es reducir la accidentalidad a cero», aseguró Mónica Colás, subdirectora de políticas viales de la DGT, en una mesa redonda que, bajo el título de «Nuevas estrategias para mejorar la Seguridad Vial», se celebró el viernes pasado en LA RAZÓN. A la cita también asistieron José María Quesada, asesor de contenido de la plataforma Ponle Freno de Atresmedia; Ángel Aguilar, director de desarrollo de Negocio de SICE; Tomás Santa Cecilia, director de Seguridad Vial de RACE; y Ramón Ledesma, asesor de Pons Seguridad Vial.

La sinergia conductor-vehículo-vía será esencial para el cumplimiento de los objetivos, que sólo podrán alcanzarse con la colaboración de todos. Y como los modelos de movilidad han sufrido una significativa transformación, el Plan Estratégico 2011-2020 está siendo revisado. De hecho, Colás recordó que la nueva estrategia dispondrá de 19 temas claves, 39 objetivos estratégicos y 154 acciones.

Más allá de insistir en que la mejora únicamente puede abordarse desde una perspectiva multidisciplinar, remarcó la importancia de la educación y anunció una renovación de los métodos didácticos. Y entre las principales preocupaciones destacó el uso del smartphone, que puede ser causa de fatídicas distracciones.

La DGT pretende reformar la Ley de Seguridad Vial en aras de ofrecer soluciones normativas a los actuales modelos de movilidad. Asimismo, Colás informó sobre una revisión del carné por puntos. Y es que si bien es cierto que éste contribuyó a reducir la siniestralidad al propiciar un cambio de cultura, también lo es que para determinados conductores no ha surtido todos los efectos deseados. Sobre todo, entre los reincidentes bajo los efectos del alcohol o de sustancias estupefacientes al volante, quienes perderán el carné y serán evaluados por Sanidad, según una de las medidas que el Ministerio del Interior, junto con la DGT, aplicará de forma prioritaria y urgente.

«La Seguridad Vial es cosa de todos», afirmó Quesada. Pese a advertir de los peligros que conlleva el mal estado del pavimento, señaló la baja responsabilidad atribuible a las vías en los índices de siniestralidad, que el factor humano genera entre el 80 y el 90% de los accidentes, y que «es un error dar la sensación a los conductores de que el coche lo hace todo. Las mejoras tecnológicas jamás sustituyen al conductor, que es el que toma las decisiones». Ángel Aguilar admitió que España es uno de los países con mejores infraestructuras y que está bien equipada tecnológicamente para gestionarlas, gracias a la inversión acometida años atrás. Sin embargo, en los últimos ejercicios la restricción presupuestaria ha podido hacer mella. «No podemos dejar de mantenerlas, porque se nos caerán». El director de desarrollo de Negocio de SICE subrayó que la mayor parte de la siniestralidad se produce en carreteras secundarias, donde «es necesario que haya intersecciones en las que se avise con señales luminosas. Hay que fijar objetivos cuantificables, monitorizar cruces y trabajar en la detección de ciclistas». Aguilar se refirió a la importancia de potenciar la comunicación tanto vehículo-infraestructura como vehículo-vehículo, para lo que el tratamiento masivo de datos resultará crucial. Y añadió que «los smartphones deben entrar en juego. Serán determinantes para mejorar la seguridad vial».

Tomás Santa Cecilia considera que «hay que ser más ambiciosos con la reducción de accidentes». De igual modo, abogó por un sistema seguro, eficiente y sostenible cuyo logro pasaría por mejorar la formación de los menores y en las empresas, donde «deberían verlo como inversión, no como gasto». Y es que 204 personas murieron en accidentes de tráfico laborales en España el año pasado, lo que supuso un repunte del 18%. Además de revelar que las nuevas tecnologías tendrían que servir para reducir los atascos, hizo hincapié en los importantes efectos positivos, en cuanto a seguridad y sostenibilidad medioambiental, que tendría el hecho de rejuvenecer el parque automovilístico. Paralelamente, el director de Seguridad Vial de RACE aseveró que «si queremos democratizar la tecnología para mejorar el tráfico, el usuario debe estar seguro de sus datos no se comercializarán».

El último de los intervinientes, Ramón Ledesma, resaltó que, «aunque nos flagelemos, en España no hay un problema de Seguridad Vial. Somos el primer país del mundo en comportamiento en carretera». Apuntó que la mitad de las muertes corresponde a peatones, ciclistas y motoristas, por lo que «necesitamos una ley de vulnerables».

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